Noviembre 25, 2025

Mascarillas quirúrgicas y reciclaje: impactos y soluciones

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Mascarillas quirúrgicas y reciclaje: ¿qué soluciones habrá en 2025?

Desde la pandemia, la mascarilla quirúrgica se ha convertido en un símbolo paradójico: protectora para nuestra salud, pero problemática para nuestro medio ambiente. Cada día, millones de mascarillas acaban incineradas o enterradas, alimentando una montaña de residuos. Sin embargo, la cuestión del reciclaje ya no es una opción secundaria: se impone como un reto importante para la salud pública y la sostenibilidad.

Hoy en día, ya no basta con preguntarse «dónde tirar la mascarilla», hay que ir más allá: ¿cómo reducir su impacto, qué soluciones innovadoras adoptar y, sobre todo, cómo convertir esta limitación en una oportunidad? 

Esto es precisamente lo que vamos a explorar, basándonos en nuestros compromisos de RSE y en la innovación sostenible de Medicom, actor francés de referencia en el sector de los EPI.

💡 Lo que aprenderá en este artículo:

  • El enorme impacto medioambiental de las mascarillas desechables en Francia y en el mundo.

  • Las etapas concretas del reciclaje y los obstáculos actuales para su implantación.

  • Ejemplos de valorización que dan una segunda vida al polipropileno.

  • Alternativas fiables: mascarillas reutilizables certificadas, innovaciones de origen biológico.

  • Las soluciones e iniciativas impulsadas por Medicom para un futuro más sostenible.

 

Por qué el reciclaje de mascarillas quirúrgicas es un reto importante

A veces se nos olvida, pero una mascarilla quirúrgica pesa menos de 4 gramos... y, sin embargo, multiplicado por miles de millones de unidades, esto representa una auténtica marea de plástico. En Francia, la ADEME estimó en varios cientos de miles de toneladas los residuos adicionales generados en 2020 por los equipos de protección individual (mascarillas, guantes, batas): una cifra vertiginosa que ilustra la magnitud del problema.

Su composición explica en gran parte la dificultad: fabricadas con polipropileno no tejido, estas mascarillas no son biodegradables y pueden liberar micropartículas de plástico si acaban en la naturaleza. En otras palabras, cada mascarilla que se tira al medio ambiente es una fuente potencial de contaminación durante décadas, ya sea abandonada en las calles o arrastrada hasta los océanos.

La conclusión es sencilla: reciclar estos residuos plásticos no es solo un gesto ecológico, es una obligación para limitar la acumulación de microplásticos en los ecosistemas. Porque, aunque el polipropileno es teóricamente reciclable, su pequeño tamaño, su mezcla de componentes (barra metálica, elásticos) y el riesgo de infección complican enormemente el proceso.

Ya se ha alcanzado la masa crítica. Y es precisamente por eso que deben ponerse en marcha de inmediato canales de tratamiento y valorización.

 

¿Cómo se recogen y reciclan las mascarillas hoy en día?

El recorrido de una mascarilla usada dista mucho de ser sencillo. Para los particulares, la consigna es clara: nunca en el contenedor amarillo. 

Las mascarillas deben colocarse en una bolsa cerrada y tirarse con la basura doméstica. Se trata de un procedimiento restrictivo, pero indispensable para limitar cualquier riesgo infeccioso relacionado con los agentes patógenos aún presentes.

En las empresas y en los lugares colectivos, la tendencia es instalar contenedores específicos. Estos dispositivos permiten recoger grandes volúmenes y evitar la dispersión. Una vez recogidas, las mascarillas suelen seguir un protocolo en varias etapas:

  1. Puesta en cuarentena para eliminar el riesgo viral residual.

  2. Higienización mediante esterilización o tratamiento térmico.

  3. Separación de los componentes: retirada de los elásticos y las barras metálicas.

  4. Trituración y regeneración del polipropileno.

  5. Valorización en forma de gránulos de plástico, listos para integrarse en nuevas cadenas de producción.

En los hospitales, las mascarillas se consideran residuos sanitarios con riesgo de infección (DASRI, por sus siglas en francés): deben recogerse en contenedores sellados y luego incinerarse a alta temperatura o, más raramente, esterilizarse antes de su valorización energética.

¿El principal problema? El coste exorbitante del tratamiento (generalmente entre 1500 y 3000 € por tonelada en 2025, es decir, varias veces más que el tratamiento de los residuos plásticos convencionales (entre 400 y 500 € por tonelada), junto con la falta de infraestructuras de clasificación adecuadas. En otras palabras, el reciclaje existe, pero sigue siendo limitado, costoso y lejos de estar generalizado.

En resumen: aunque la recogida y el tratamiento de las mascarillas quirúrgicas son posibles, aún requieren una verdadera estructuración a nivel nacional e innovaciones para ser viables a gran escala.

Ejemplos concretos de valorización

Cuando una mascarilla quirúrgica se recoge y se trata correctamente, su material principal, el polipropileno, puede tener una segunda vida. Tras triturarse y transformarse en gránulos, puede reutilizarse en diferentes sectores.

Algunos ejemplos ilustrativos:

  • Objetos cotidianos: reglas, perchas, viseras o jeringuillas.

  • Materiales aislantes utilizados en la construcción para reducir el consumo energético.

  • Textiles técnicos, como ropa de trabajo o deportiva, gracias al hilado de fibras regeneradas.

  • Industria automovilística, donde el polipropileno reciclado se utiliza en salpicaderos o parachoques.

  • Infraestructuras innovadoras: en Australia, los investigadores ya lo están incorporando a la composición de las carreteras, lo que demuestra que no faltan aplicaciones.

Estas pistas ponen de manifiesto una evidencia: las mascarillas desechables pueden convertirse en un recurso en lugar de en un residuo, siempre que se estructure el sector y se masifique la recogida.

 

¿Qué alternativas hay a las mascarillas quirúrgicas desechables?

Ante las limitaciones del reciclaje de las mascarillas quirúrgicas, surge otra pregunta: ¿cómo reducir desde el principio la cantidad de residuos producidos? Existen varias alternativas, pero hay que distinguir entre las opciones fiables y las falsas buenas ideas.

La más extendida sigue siendo la mascarilla reutilizable certificada. A diferencia de las mascarillas artesanales prohibidas, estos modelos están homologados por la DGA (Dirección General de Armamento), la AFNOR o el IFTH. Su filtración está controlada, su vida útil puede alcanzar varias decenas de lavados y su huella de carbono es muy inferior a la de una mascarilla desechable. En resumen: combinan seguridad y responsabilidad.

Están surgiendo otras alternativas, como las mascarillas de origen biológico a base de fibras vegetales o materiales compostables en condiciones industriales. Innovadoras y prometedoras, aún se encuentran en una fase inicial: su rendimiento de filtración y su disponibilidad a gran escala aún deben confirmarse.

Por lo tanto, la elección depende del contexto:

  • En entornos hospitalarios o de alto riesgo, las mascarillas quirúrgicas desechables siguen siendo imprescindibles.

  • En entornos profesionales convencionales, las mascarillas reutilizables certificadas parecen ser la mejor opción.

  • En el futuro, las soluciones de origen biológico podrían completar la gama.

Reducir, reutilizar, innovar: así es como se podrá limitar realmente la montaña de residuos plásticos que generan las mascarillas.

 

Iniciativas locales y soluciones para las empresas

El reciclaje de mascarillas solo puede tener éxito a través de acciones colectivas. Un particular por sí solo tira muy pocas mascarillas como para alimentar una cadena de suministro, pero una empresa o una colectividad, en cambio, puede generar un flujo significativo. Por eso, desde 2021 han surgido numerosas iniciativas locales: contenedores instalados en vestíbulos, colaboraciones con pymes especializadas o programas regionales respaldados por la ADEME.

Para las empresas, esta iniciativa va mucho más allá de la simple eliminación de residuos: forma parte de una lógica de responsabilidad social. Los contenedores específicos no solo permiten garantizar la recogida, sino también visibilizar el compromiso medioambiental ante los empleados y los clientes.

Es en esta dinámica donde Medicom se distingue. Con su Box Éco Logic Recyclage, Medicom ofrece una solución llave en mano para la recogida y el reciclaje de EPI (mascarillas, guantes, batas). Gracias a su proceso Mass Balance, hasta el 70 % de los materiales reciclados pueden reinyectarse en la producción de nuevas mascarillas, lo que reduce la huella de carbono y refuerza la soberanía industrial francesa.
 

Las empresas tienen un papel fundamental que desempeñar. Y ya existen soluciones concretas para transformar una limitación en una palanca de sostenibilidad.

 

¿Qué dice la normativa?

El reciclaje de las mascarillas quirúrgicas no es solo una cuestión técnica o medioambiental, sino también normativa. En Francia, las autoridades sanitarias recuerdan una norma fundamental: las mascarillas usadas nunca deben depositarse en el contenedor amarillo. Deben recogerse como residuos domésticos o, en algunos casos, como residuos sanitarios con riesgo de infección (DASRI, por sus siglas en francés).

En el ámbito hospitalario, la normativa impone una gestión estricta: 

  • stockage dans des contenants scellés, collecte par une entreprise agréée,

  • élimination par incinération ou stérilisation. 

Para los centros sanitarios, se trata de una obligación legal destinada a proteger al personal sanitario, a los pacientes y al medio ambiente.

En cuanto a las normas, también hay que recordar que las mascarillas quirúrgicas están reguladas por la norma norme EN 14683 (productos sanitarios, Reglamento UE 2017/745) y que las mascarillas de tipo FFP están sujetas al Reglamento Règlement UE 2016/425 sobre equipos de protección individual (EPI). Estos textos definen las prestaciones mínimas, pero también influyen en la gestión de los residuos, ya que condicionan la trazabilidad y la conformidad de los productos.

En clair : recycler oui, mais toujours dans le respect d’un cadre légal strict et précis.

 

Perspectives d’avenir : vers un recyclage élargi des EPI

Si le recyclage des masques chirurgicaux reste complexe aujourd’hui, il ouvre la voie à une réflexion plus large : comment traiter l’ensemble des EPI à usage unique, de la blouse à la charlotte, en passant par les gants ? Ces volumes représentent des milliers de tonnes chaque année, et les filières actuelles ne suffisent pas.

Les solutions émergent néanmoins. Certaines entreprises testent la valorisation de plastiques techniques issus des gants ou des surblouses ; d’autres explorent des matériaux biosourcés et compostables pour réduire l’impact dès la conception. Medicom, de son côté, s’engage déjà sur cette trajectoire : écoconception, relocalisation industrielle et réduction de l’empreinte carbone guident ses innovations.

Il ne s’agit pas seulement de recycler après usage, mais de penser différemment la conception des EPI afin d’intégrer le recyclage dès leur création.

Tous les EPI mentionnés dans cette page ne sont pas tous certifiés comme des EPI selon  la réglementation 2016/4255.

 

Vers une protection durable avec Medicom

Le constat est sans appel : le recyclage des masques chirurgicaux reste difficile, mais il représente un levier essentiel pour limiter l’impact environnemental des déchets plastiques issus de la crise sanitaire. Les solutions existent – collecte spécifique, valorisation du polypropylène, alternatives réutilisables – et elles ne demandent qu’à être amplifiées.

Medicom s’engage résolument dans cette voie en développant des solutions concrètes et innovantes : la Box Éco Logic Recyclage, le procédé Mass Balance, l’écoconception de produits plus durables. Autant d’initiatives qui s’inscrivent dans une vision à long terme : protéger les professionnels tout en préservant la planète.

Vous souhaitez agir dès maintenant ? Découvrez notre gamme de solutions de recyclage et d’EPI écoconçus. Contactez nos experts pour un accompagnement sur mesure et rejoignez le mouvement vers une protection durable.

Acerca de Medicom SAS

Medicom SAS (antes Kolmi Hopen), actor principal en la transformación del papel desde 1921, es especialista en la fabricación de equipos de un solo uso, de la cabeza a los pies (mascarillas, guantes, gorros, ropa, cubrezapatos), destinados a profesionales de los sectores médico, industrial y de la higiene.

Bajo las marcas Op Air Pro Oxygen, Op Air One, Op Air, Op'R e Iso Air, Medicom SAS se impone como líder en el mercado de mascarillas médicas y de protección de las vías respiratorias de un solo uso.

Desde 2011, pertenece al grupo canadiense Medicom, líder mundial en soluciones desechables para el sector dental.

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KOLMI HOPEN

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